miércoles, 27 de abril de 2016

Comunicación interpersonal



Nos hemos convertido en personas dependientes de la tecnología para comunicarnos, las redes sociales, los celulares se han convertido en un estilo de comunicación 
que nos permite estar en varios lugares a la vez y el ninguno.

La comunicación es una interacción donde el componente verbal y corporal adquieren especial significado. Las palabras generan realidades,
Nada sustituye la comunicación de centro a centro. Conectarnos desde la corporalidad y el mensaje, compartir, sentir con el otro, emocionarnos, estar aquí y ahora.
Podemos hacer un uso razonable de la tecnología y rescatar el valor de acompañarnos, encontrarnos, compartir momentos, mirarnos a los ojos, conectarnos con nuestra sensorialidad, escuchar activamente.







lunes, 7 de marzo de 2016

Mapas y filtros

Ante el mundo exterior, usamos los sentidos para explorarlo y delimitarlo. El mundo es una infinidad de posibles impresiones sensibles, y sólo somos capaces de percibir una pequeña parte de él. 
La parte que podemos percibir es luego filtrada por nuestra experiencia única, cultura, lenguaje, creencias, valores, intereses y suposiciones. 
Cada uno vive en su realidad única, construida por sus propias impresiones sensibles y experiencias individuales de la vida y actuamos de acuerdo a lo que percibimos: nuestro modelo del mundo.

El mundo es tan vasto y rico que para darle sentido tenemos que simplificarlo. Hacer mapas es una buena analogía para lo que hacemos; es la manera como damos significado al mundo. Los mapas son selectivos, dejan de lado información al mismo tiempo que nos la brindan y son de un valor incalculable para explorar el territorio. 
El tipo de mapa que usted haga dependerá de lo que vea y de adonde quiera llegar.
El mapa no es el territorio que describe. Hacemos caso a aquellos aspectos del mundo que nos interesan e ignoramos otros. El mundo es siempre más rico que las ideas que tenemos sobre él. Los filtros que ponemos en nuestras percepciones determinan en qué clase de mundo vivimos.
Los seres humanos percibimos y guardamos en el inconsciente toda la información a la que accedemos del mundo exterior. Esta información es filtrada a través del pensamiento, pasando por el sistema neurológico, sentidos (visual, auditivo. gusto olfato y sensaciones o kinestésico) formando la propia experiencia, cultura, creencias, valores, juicios. 
El lenguaje es el vehículo para expresar la realidad,  esa realidad única llamada MAPA y actuamos respondiendo a él.

Convicciones (o creencias), intereses y percepciones limitados, darán como resultado un mundo empobrecido, pre-decible y aburrido. Este mismo mundo puede ser rico y excitante; la diferencia no estriba en el mundo sino en los filtros por los que lo percibimos.

Piense un instante en lo que la palabra «belleza» significa para usted. Sin duda alguna usted tiene recuerdos y experiencias, imágenes internas, sonidos y sentimientos que le permiten dar sentido a esa palabra. Del mismo modo, otra persona tendrá diferentes recuerdos y experiencias y pensará sobre esa palabra de forma distinta. ¿Quién tiene razón? Ambos, cada uno dentro de su propia realidad. La palabra no es la experiencia que describe, es la interpretación que damos a lo percibido.

Nuestras convicciones, creencias actúan como filtros, haciendo que actuemos de ciertas maneras ya que lo que creemos es, ya sea sobre nosotros mismos y el mundo;
Otros de los filtros básicos de la PNL suelen llamarse Marcos de conducta o Estilos de elección que nos permiten pensar acerca de cómo actuamos.

Por tanto, vemos mediante una compleja serie de filtros perceptivos activos. Lo mismo podemos decir del resto de sentidos.
Cambiando sus filtros se puede cambiar su mundo.

Podemos aprender a hacer que nuestros sentidos nos sirvan mejor. La habilidad de observar mejor y realizar distinciones más sutiles con todos los sentidos puede enriquecer de forma significativa la calidad de vida, y es una habilidad esencial en muchas áreas de trabajo. Aprender a realizar esto no es tanto aprender a ver más que los demás como saber qué buscar, aprendiendo a percibir la diferencia que es lo que hace que las cosas sean diferentes.





miércoles, 13 de enero de 2016

PNL Congruencia - Incongruencia


La PNL estudia la estructura de la experiencia subjetiva.

Con las herramientas de la PNL las personas pueden comprender sus estados internos y cambiarlos si es necesario.
El mundo que creamos en nuestra mente como consecuencia de la percepción sensorial y su representación interna es nuestro mundo real así y es desde allí actuamos.
Se pueden realizar cambios en nuestra experiencia modificando nuestras representaciones, esta capacidad de cambio, flexibilizando nuestro comportamiento, genera cambios en nuestros estados internos provocando una gran capacidad de elección y control.

El chequeo ecológico es importante ya que nos permite conectarnos con aquello que realmente queremos, con los recursos para lograrlo manteniendo el equilibrio interno y el del entorno.

Las herramientas de la PNL trabajan para lograr la congruencia interna, la conciencia del yo, mejorar las relaciones interpersonales y nuestras conversaciones internas, cambiando creencias y fijando metas enriquecedoras.
Nuestras creencias, valores, estilos de elección, generan nuestros estados internos, si hay congruencia, armonía el estado interno es de bienestar.

Somos congruentes cuando el lenguaje verbal y el corporal (gestos, tono de voz, respiración, postura corporal) están alineados.

Recordemos todo lo que expresamos con nuestro cuerpo, más allá de las palabras.


La congruencia en la comunicación es un requisito indispensable para que apreciemos que el mensaje emitido es recibido con claridad, que se entendió.
Cuando transmitimos mensajes congruentes somos creíbles.

Si nos comunicamos incongruentemente, transmitiremos mensajes confusos a nuestro entorno y hacia nosotros mismos mensajes limitadores, justificaciones, autosabotaje, autoengaño.

Podemos detectar señales de incongruencia en nuestro interlocutor agudizando nuestra sensorialidad, calibrando su comportamiento, el lenguaje verbal y corporal.

Si reconocemos internamente conflictos internos producto de la incongruencia es el momento de integrar nuestras partes en busca del equilibrio, generar acuerdos.

Si la incongruencia interna se mantiene en el tiempo aparecerán síntomas físicos haciendo consciente el desequilibrio interno.


lunes, 21 de diciembre de 2015

2016 Una nueva mirada para sorprendernos!!!!!



                                           

Con mis mejores deseos "Feliz Navidad y Año Nuevo"


COMO SI FUERA LA PRIMERA VEZ

Quiero creer que voy a mirar este nuevo año como si fuese la primera vez que desfilan 365 días ante mis ojos. Ver a las personas que me rodean con sorpresa y asombro, alegre por descubrir que están a mi lado compartiendo una cosa llamada amor, de lo que se habla mucho y se entiende poco.

Subiré al primer autobús que pase, sin preguntar a dónde va, y me bajaré en cuanto vea algo que me llame la atención. Pasaré por delante de un mendigo que me pedirá una limosna. Tal vez le dé, o tal vez piense que se lo gastará en bebida, y siga adelante, oyendo sus insultos, y entendiendo que esa es su forma de comunicarse conmigo. Pasaré por delante de alguien que está intentando destrozar una cabina telefónica. Tal vez intente impedírselo, o tal vez entienda que hace eso porque no tiene con quién hablar al otro lado de la línea, y de esa forma intenta espantar su soledad.

En cada uno de estos 365 días miraré todo y a todos como si fuese la primera vez, sobre todo las cosas pequeñas, a las que ya estoy tan acostumbrado que he olvidado la magia que las envuelve. Las teclas de mi ordenador, por ejemplo, que se mueven con una energía que no comprendo. La página que aparece en la pantalla, y que hace mucho que no se manifiesta de manera física, aunque yo crea que estoy escribiendo en una hoja blanca, donde es fácil corregir con sólo pulsar una tecla. Al lado de la pantalla del ordenador se acumulan algunos papeles que no tengo paciencia de poner en orden, pero si descubriera que esconden novedades, todas estas cartas, impresos, recortes, recibos, ganarían vida propia, y tendrían historias curiosas que contarme, sobre el pasado y el futuro. Tantas cosas en el mundo, tantos caminos recorridos, tantas entradas y salidas en mi vida.

Voy a ponerme una camisa que acostumbro a llevar, y por primera vez voy a fijarme en su etiqueta, en la forma en que fue fabricada, y voy a intentar imaginar las manos que la diseñaron, así como las máquinas que transformaron ese diseño en algo material, visible.

Incluso las cosas a las que estoy habituado, como el arco y las flechas, la taza de café de la mañana, las botas que después de mucho uso se transformaron en una extensión de mis pies, se revestirán del misterio del descubrimiento. Que todo lo que toque mi mano, vean mis ojos, pruebe mi boca, sea ahora diferente, aunque haya sido igual durante muchos años. Así, dejarán de ser naturaleza muerta, y pasarán a transmitirme el secreto para estar conmigo tanto tiempo, y manifestarán el milagro del reencuentro con emociones que la rutina ya había desgastado.

Quiero mirar por primera vez al sol, si mañana hace sol; a las nubes, si mañana está nublado. Por encima de mi cabeza existe un cielo al que la humanidad entera, a lo largo de miles de años de observación, dio una serie de explicaciones razonables. Después olvidaré todas las cosas que aprendí respecto a las estrellas, y estas se transformarán de nuevo en ángeles, o en niños, o en cualquier cosa que me apetezca creer en el momento.

El tiempo y la vida han ido transformando todo en algo perfectamente comprensible, y yo necesito del misterio, del trueno que es la voz de un dios encolerizado, y no una simple descarga eléctrica que provoca vibraciones en la atmósfera. Quiero de nuevo llenar de fantasía mi vida, porque un dios encolerizado es mucho más curioso, interesante y aterrador que un fenómeno físico.

Y por último, quiero verme a mí mismo, cada uno de estos 365 días, como si fuese la primera vez que estuviese en contacto con mi cuerpo y mi alma. Quiero ver a esta persona que camina, que siente, que habla como cualquier otra, quiero admirar sus gestos más simples, como conversar con el cartero, abrir la correspondencia, contemplar a su mujer durmiendo a su lado, preguntándose con qué estará soñando.

Y así, seguiré siendo lo que soy y lo que me gusta ser, una constante sorpresa para mí mismo. Este yo que no fui criado por mi padre ni por mi madre, ni por mi escuela, sino por todo aquello que viví hasta hoy, olvidé de repente, y estoy descubriendo de nuevo.

PAULO COELHO

miércoles, 2 de diciembre de 2015

PNL La visualización como recurso.


Visualizar es crear y ver una imagen a través de la mente. A nivel cerebral la persona empieza a proyectar, como una película un estado interno, un deseo, un objetivo.

A través de la visualización dirigimos nuestra mente por medio del diálogo interno y nuestras representaciones internas, nuestros pensamientos, hacia nuevas experiencias por vivir o recordar lo ya vivido.
Es una estrategia creativa para instalar experiencias en el sistema nervioso, acercarnos al estado deseado y logrando el estado de bienestar. 

En momentos de estrés podemos recurrir a visualizaciones que nos permitan asociarnos a estados emocionales placenteros.

Cuando una visualización está bien realizada, al cerebro no le importa si aquello realmente sucedió en el mundo real o es sólo fruto de la imaginación.

Para tener en cuenta:

Que las imágenes sean lo más exactas posibles, con colores, formas, sonidos, olores, sabores, sensaciones. Sea descriptivo.

Es conveniente que se asocie a la visualización, reforzando así su efecto.

Instale la creencia de que lo que está visualizando se convertirá en la realidad, que es bueno para su vida.

Nuestra mente nos permite crear o recrear escenarios, realidades, que nos permitan diseñar futuros posibles o recuperar estados del pasado.

Ejercicio para guiar: individual o grupal.
Asociarse a un estado placentero por ejemplo CONFIANZA o cualquier otro estado ( seguridad, serenidad, alegría, calma, paz, equilibrio, armonía)

Sentado. Cierra los ojos. Relájate. Siente la respiración, los pies apoyados en el piso, las piernas y la espalda descansando y, de a poco te pido que vayas trayendo las imágenes de un momento de tu vida en el que te hayas sentido confiado/a. 
En qué lugar estabas, con quien, si es de día o de noche, los gestos de las personas que te rodean (si refiere que las hay) los colores y formas del lugar, si hay sonidos, palabras, música o silencio. 
Si hay palabras que palabras y el tono de las voces, que dicen. 
Hay olores, perfumes, sabores. 
En qué lugar de tu cuerpo registras la sensación de CONFIANZA.

Quédate allí viendo, escuchando y sintiendo. 

Repetir en vos alta:
MIRÁ LO QUE MIRAS, ESCUCHÁ LO QUE ESCUCHÁS Y SENTÍ LO QUE SENTÍS.

Esperar un momento e invitarlo a volver aquí y ahora.

miércoles, 21 de octubre de 2015

La inteligencia emocional

                                                        
La inteligencia emocional está orientada a desarrollar aspectos que van más allá del intelecto, centrados en la toma de conciencia y la expresión de las propias emociones, así como en la detección del estado de ánimo y de los sentimientos de los demás, la capacidad para desarrollar una actitud empática, es decir, ponerse en el lugar de los otros.

Uno de los autores que más ha trabajado el concepto de inteligencia emocional es el psicólogo estadounidense Daniel Goleman, nacido en California en 1947. 
Para Goleman la inteligencia emocional es «una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía o la agilidad mental. 
Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social».

Una persona inteligente desde el punto de vista emocional es capaz de usar sus emociones y las de las personas que le rodean para crear una línea de pensamiento y de comportamiento que le permitan conseguir sus objetivos y sus proyectos vitales.
En su conocido libro Emotional Intelligence, publicado en 1995, Goleman desarrolla los siguientes fundamentos y principios de la inteligencia emocional.

1. Conocer las propias emociones. El primer paso y más importante de la inteligencia emocional es ser capaz de identificar o tener conciencia de las propias emociones. La persona que falla en este aspecto queda a merced de unas emociones incontroladas, lo cual es más que probable que le provoque muchos conflictos y situaciones negativas.

2. Manejar las emociones. Una vez identificadas las emociones, las personas deben tomar conciencia de las mismas, con el objeto de manejar hábilmente esos sentimientos, filtrándolos, suvizándolos si es necesario.

3. Motivarse a sí mismo. La orientación de las emociones hacia el logro de objetivos contribuye a aumentar la eficacia de las motivaciones. Por este motivo, emoción y motivación son dos sentimientos que están íntimamente relacionados y pueden retroalimentarse.

4. Reconocer las emociones de los demás. La empatía debe centralizar las relaciones con los demás. Las personas empáticas tienen una gran habilidad para sintonizar con el resto de personas, captando sus señales, aunque sean sutiles, para averiguar y hasta adelantarse a sus necesidades y anhelos.
                                                                      

5. Establecer relaciones. La competencia y las habilidades sociales constituyen la base para interactuar de forma asertiva con los demás, expresando nuestras ideas y puntos de vista sin molestar a los otros.
                                                                      

Podemos distinguir dos tipos de inteligencia que salen del tronco común de la inteligencia emocional:

  • La inteligencia emocional intrapersonal.
  • La inteligencia emocional interpersonal.

Inteligencia intrapersonal

Hace referencia al autoconocimiento y se orienta hacia finalidades básicas del tipo:

Conocerse a uno mismo.

Aceptarse en base a nuestras posibilidades.

Definir nuestros propios objetivos y valores.

Orientar nuestro comportamiento hacia su cumplimiento.

Buscar activamente nuestra felicidad.

Ser capaces de demostrar las gratificaciones.

Tratar de ver con realismo y veracidad cómo somos y lo que de verdad queremos.

Establecer prioridades personales.

Aprender a respetar nuestras emociones y sentimientos.


Inteligencia interpersonal

Se orienta hacia el conocimiento de los demás y las relaciones que establecemos con ellos. Las personas con inteligencia interpersonal utilizan la empatía como principio básico, demostrando una gran habilidad para:

Valorar el impacto que pueden tener nuestras emociones, y las acciones derivadas de éstas, en los demás.
Ayudar al resto de personas a experimentar emociones positivas.
Establecer relaciones sociales que les ayuden a lograr sus propias metas.
Reducir las emociones negativas que pueden ser fuente de conflictos.

La inteligencia interpersonal es la capacidad de entender a otras personas, interactuar con ellos y entablar empatía.
Poseer inteligencia interpersonal significa poder discernir, y comprender qué le sucede a otra persona en determinado contexto, actuando de manera apropiada en relación con los estados de ánimo, las conductas y los deseos del resto.

La inteligencia emocional comienza a desarrollarse en los primeros años. Todos los intercambios sociales que los niños tienen con sus padres, maestros y entre ellos, llevan mensajes emocionales.

El cerebro emocional responde a un evento más rápidamente que el cerebro pensante.

El cerebro social esta en su hábitat natural cuando estamos hablando a alguien cara a cara.

Goleman, D. (1995). Inteligencia emocional, editorial Kairós

domingo, 11 de octubre de 2015

Relaciones interpersonales.Comunicación asertiva


A menudo, en pos de mantener buenas relaciones, no nos atrevemos a decir lo que a veces nos resulta difícil de pronunciar la palabra NO. 

Estar pendientes de los requerimientos de los otros nos distrae y nos resta tiempo y espacio para ocuparnos de nuestros intereses. Actuando de esta forma nuestra autoestima se va deteriorando. 
Decir SI cuando quiero decir NO desgasta nuestra comunicación. Si dejamos de dar cabida a nuestros deseos, depositaremos en el otro nuestra frustración y finalmente lo culparemos por nuestro descontento, provocando así, un quiebre en la comunicación. “Para cuidar una relación y mantener una buena comunicación no es necesario complacer todo el tiempo”. 

Pero ¿cómo decir NO sin dañar la relación? La respuesta es sencilla siendo ASERTIVOS. Comunicarnos en forma asertiva es hacer valer nuestra voluntad, deseos, sin imponerlos, es decidir defender nuestros espacios, sin ser agresivos.
La comunicación asertiva es clara, congruente, directa, equilibrada, firme, certera, franca, honesta, respetuosa.

                                                




El poder de un NO positivo (Por William Ury) 


El principal obstáculo para llegar al Sí es aprender a decir No de la manera adecuada.  A menudo nos resulta difícil decir No cuando queremos hacerlo, y sabemos que deberíamos. O lo decimos, pero de una manera que frena el acuerdo y destruye las relaciones. Cedemos a las exigencias inapropiadas, a la injusticia y hasta al abuso, o nos embarcamos en una lucha destructiva en la que todos perdemos.

Para salir de esta trampa, debemos adoptar lo que llamo un “No positivo”. A diferencia del No tradicional, que empieza con No y termina con No, el No positivo empieza con Sí y termina con Sí.

Decir No de manera positiva significa, primero, decirnos Sí a nosotros mismos, y a nuestros valores más profundos.


John, ejecutivo de una empresa familiar, tuvo que decirle No a la exigencia de su padre (y jefe) de que se ocupara del negocio durante el feriado de Navidad por enésimo año consecutivo, recurrió a un Sí más profundo a su familia y al respeto por su persona. Le dijo a su padre: “Mi familia me necesita y me propongo pasar con ellos las vacaciones de Navidad”.
A continuación, John fijó un límite  claro, en un tono respetuoso: “No voy a trabajar en esta Navidad”. Sin embargo, no terminó con ese No sino con una propuesta positiva. Le explicó a su padre cómo organizaría el trabajo en la oficina para que se hiciera todo lo que debía hacerse, mientras él destinaba el tiempo que necesitaba a su familia.

Conclusión: el No positivo es una secuencia Sí-No-Sí. El primer Sí expresa las necesidades y los valores de la persona, el No consolida su poder, y el segundo Sí afianza su relación. La clave está en el respeto, tanto a nosotros mismos como al otro.
El No positivo representa un matrimonio entre las dos palabras esenciales del idioma: Sí y No. El problema actual es que divorciamos a nuestros Sí de nuestros No. 

Sí sin No es contemporizar, mientras que No sin Sí es declarar la guerra.

El Sí sin el No destruye nuestra satisfacción personal, y el No sin el Sí destruye nuestra relación con los demás. Los necesitamos a ambos, y juntos. Porque Sí es la palabra clave de la comunidad, y No es la palabra clave de la individualidad. Sí es la palabra clave de la conexión, y No es la palabra clave de la protección. Sí es la palabra clave de la paz, y No es la palabra clave de la justicia. El arte máximo consiste en aprender a integrarlas.


Éste es el secreto para defender lo que sentimos y lo que necesitamos, sin destruir acuerdos importantes ni relaciones valiosas.
La manera en que decimos No puede, en ocasiones, parecer muy poca cosa; pero, con el tiempo, hace una enorme diferencia en nuestras vidas, en la vida de quienes nos rodean y en el mundo en general.
Al decir No cuando corresponde, nos estamos haciendo un regalo. Estamos protegiendo a alguien o algo que valoramos mucho. Estamos creando tiempo y espacio para algo que deseamos. Estamos cambiando la situación para mejor, y preservando a nuestros amigos, colegas y clientes. En síntesis, estamos siendo auténticos con nosotros mismos. 

Mediante la práctica sencilla y diaria del No  positivo estamos colaborando con nuestra calidad de vida, nuestro éxito en el trabajo y nuestra felicidad en el hogar. Es un regalo que nos debemos.
Pero decir No también puede ser un regalo para el otro. “Dime que sí, dime que no, pero dímelo ahora”, es un refrán muy conocido. El otro suele preferir una respuesta clara, aunque sea un No, en lugar de la indecisión.
Un No le permite avanzar y tomar sus propias decisiones.

Lo cierto es que un No positivo puede unirnos más al otro, en una relación más auténtica. Pero si no le decimos la verdad, aunque sea un No, tomará distancia porque siempre habrá algo importante que permanecerá silenciado entre nosotros.
Decir que No es un regalo para nosotros, para el otro y hasta para el todo más grande. Imaginemos, por un momento, un mundo en el que los No positivos fueran la norma y no la excepción:

■ En el hogar, los padres que ejercitan No respetuosos con sus hijos verían luchas mucho menos destructivas, y los hijos serían menos malcriados y más felices, como suelen ser los niños cuando crecen con límites firmes y respetuosos. Quienes mantienen relaciones conflictivas descubrirían que su matrimonio y sus amistades tienen mayores posibilidades de éxito.

■ En el trabajo, los ejecutivos que saben decir No harían una mejor tarea a la hora de mantener a sus  organizaciones estrategicamente focalizadas. Los responsables de los departamentos de finanzas, legales,  información y recursos humanos, que habitualmente tienen que decir No a sus clientes internos, harían un aporte más efectivo a los objetivos estratégicos de la organización. Los vendedores, que saben cuándo y cómo decirles No a sus clientes, se sentirían respaldados cuando lo hacen. Y todos tendrían más autoridad para encontrar el punto de equilibrio entre el trabajo y la vida personal.

■ En el mundo en general, si los líderes y las naciones supieran decir No de manera positiva, la gente  defendería lo que es correcto para llegar a soluciones constructivas. El resultado sería más conflicto, sin duda, pero habría menos guerras y más justicia.

■ Por fin, la Naturaleza sería la primera beneficiaria, porque todos sabríamos decir No a los excesos que amenazan el medio ambiente, del que dependemos nosotros y las futuras generaciones. La vida, en síntesis, sería mucho más feliz, sana y sensata.

No cabe duda de que para pronunciar un No positivo hace falta coraje, visión, empatía, fortaleza, paciencia y persistencia. Para cambiar los viejos patrones hace falta práctica. Afortunadamente, cada uno de nosotros tiene muchas oportunidades para practicar cómo decir No todos los días. Tómenlo como un ejercicio. Están desarrollando el músculo del No positivo. Con ejercicio diario, ese músculo será cada vez más fuerte. Con práctica y reflexión, cualquiera puede mejorar mucho en el arte de decir No. 
El éxito sólo llega cuando somos auténticos con nosotros mismos y respetuosos de los demás.

William Ury 
Reconocido como uno de los mayores especialistas en Negociación y Administración de Conflictos, es el autor, con Roger Fisher, del best-seller Obtenga el Sí.